Los alquileres se dispararon un 80% entre julio de 2008 y junio de 2009

05 de Agosto 2010

En los tres últimos años se han arrendado en la provincia 2.168 viviendas; cerca de 300 fueron alquiladas este junio

Joven, con pocos recursos económicos busca apartamento o piso pequeño que tenga una renta igual o inferior a 500 euros mensuales. Éste es el perfil medio del soriano que busca alquiler; una opción que se ha disparado en los dos últimos años como alternativa a la adquisición de una vivienda propia, supeditada a unas condiciones bancarias menos accesibles que cuando había bonanza económica.

El parón del ‘boom’ del ladrillo ha propiciado que desde julio de 2007 y hasta junio de este año se hayan registrado 2.168 viviendas en alquiler en toda la provincia, 290 de ellas en junio de 2010, según los datos aportados por la Cámara de la Propiedad Urbana de Soria.

El período de mayor esplendor fue entre julio de 2008 y junio de 2009, con 827 arrendamientos, un 80,65% más con respecto a los mismos meses entre 2007 y 2008. Sin embargo, estas cifras pueden inducir a engaño por parecer escasas, pero es que “no todos los pisos que se alquilan pasan por aquí”, indican fuentes del organismo.

Así, las inmobiliarias consultadas por este periódico aseguran que los dos últimos años han sido los de mayor auge en el apartado de arrendamiento de viviendas.

Las dificultades pecuniarias de los posibles compradores unidas a una merma del ahorro y las trabas que ponen las entidades financieras a la hora de solicitar una hipoteca son las principales razones que aducen estos establecimientos para apoyar el aumento de solicitudes de alquiler.

La tasa de inquilinato oscila, según los datos facilitados por las agencias, entre los 450 y los 600 euros por un piso de dos a tres habitaciones y con los gastos de comunidad aparte. Los demandantes suelen ser jóvenes, con mayoría de estudiantes que buscan piso para el curso, empleados públicos que han tenido un traslado a la provincia y extranjeros.

Sin embargo, aclaran desde las inmobiliarias que “el mercado de Soria es muy dispar” y está sujeto al boca a boca, a conocer al propietario y a encajar dentro del perfil requerido por el casero, porque no todo el mundo es bienvenido. Las agencias coinciden en que “por sistema” los dueños de las viviendas descartan a la población inmigrantes para “evitar problemas con la comunidad de vecinos y desperfectos en el piso”.


La mayor parte de los alquileres se encuentra en la capital, según la Cámara de la Propiedad Urbana. Así, de los 2.168 que hubo en los tres últimos años, más del 81,4% (1.765) se efectuaron en la ciudad. El 68,8% del total de arrendamientos se hizo entre julio de 2008 y junio de este mismo año (1.491).

Programa de la Junta

Pero los ciudadanos tienen otra opción para alquilar: el programa Revival, promovido por la Consejería de Fomento de la Junta de Castilla y León y gestionado por la empresa pública Promoción de Viviendas, Infraestructuras y Logística (Provilsa).

Su objetivo es potenciar el mercado del alquiler y facilitar al ciudadano el acceso a la vivienda porque se procura que el importe de la renta del inquilino supere el 30% de los ingresos íntegros de éste, sumados los aportados por todos los miembros de la unidad familiar y/o personas que conviven con él.

La provincia cuenta con una vivienda en la capital situada en La Barriada que se ha acogido al plan, vigente en 73 localidades de la Comunidad. Sus dimensiones y precio abaratan el baremo de las inmobiliarias: 505,68 euros por 88,95 metros cuadrados distribuidos en tres habitaciones, dos baños, cocina y salón, además de plaza de garaje, trastero y ascensor.

Las inmobiliarias

Desde la Inmobiliaria MR se asegura que “el inversor ha desparecido” y ha dado pie a que los ciudadanos aparquen sus proyectos de compra de una vivienda y opten por pagar la renta de un alquiler. “Hemos notado que se han disparado las peticiones de alquiler en el último año”, indica Olga Ruiz, una de las comerciales, para matizar que las entidades de ahorro a las que se piden los préstamos “ponen a los posibles compradores en una tesitura muy complicada porque las condiciones han cambiado mucho y a no ser que se tengan ahorrados unos 40.000 euros es imposible acceder a un piso propio, ya no una casa, aunque los precios sean más bajos que hace años”.

Además, aclaró que las tasaciones de las viviendas se realizan ahora “por debajo de su valor de compra, así que todavía es más difícil la adquisición”. “Los bancos ya no se fían de que se puedan realizar los pagos de las hipotecas y por eso son más restrictivos”, apunta Ruiz.

El perfil de las personas que se acercan a la inmobiliaria en busca de alquiler es de jóvenes que vienen quieren un apartamento o piso con dos o tres habitaciones que se ajuste a su presupuesto económico, “generalmente lo que más se adecue a calidad precio”.

En opinión de la comercial “los alquileres se han ajustado bastante” en la provincia, pues antes “pedían auténticas barbaridades aprovechándose de las ayudas que el Gobierno daba a los inquilinos”.


Las exigencias son otra cuestión a la hora de arrendar, sobre todo por parte de los propietarios. “No quieren contratos muy largos, aunque por ley se podrían alquilar hasta cinco años, y también hay mucho veto cuando se trata de extranjeros, sobre todo marroquíes”. No obstante, Ruiz advirtió que “el mercado de Soria es muy dispar y hay veces que este tipo de contratos se realizan por la confianza de que aquí nos conocemos todos y el propietario puede llegar a ajustar el precio”.

No disponer de dinero para la entrada de un piso y las trabas que ponen las entidades financieras a la hora de solicitar una hipoteca son las razones esgrimidas desde la Inmobiliaria Alto Duero para afirmar que “hay más demanda de pisos en alquiler; las ventas son menores porque la gente no puede comprar, no disponen de dinero suficiente”.

Además, actualmente “hay una mayor demanda de personas solteras” que se mueven entre los 25 y los 35 años, según las mismas fuentes. La agencia reconoció que es necesario “hacer una selección de personas, que sea gente controlada, para evitar posibles problemas con el resto de la comunidad” porque así también lo exigen los propietarios de las viviendas en alquiler.


Los meses de verano son, tradicionalmente, los de mayor movimiento de alquileres en la provincia por el flujo de estudiantes que buscan piso compartido para el curso y de empleados públicos que son trasladados a la provincia. Inmobiliaria Ruiz y Ciso Inmuebles están inmersas en esa época aunque, aseguran, “hay un poco de todo, pero la gran mayoría es inmigrante”.

Las mismas fuentes manifestaron que “lo poquito que hay se trata de alquileres; las solicitudes se han disparado en los dos últimos dos años y este año haya quizá un poquito más que el anterior”.


Aunque los propietarios son variopintos a la hora de exigir condiciones para alquilar su vivienda, “hay muchos que por sistema vetan a los inmigrantes; creen que les van a traer problemas con los vecinos o que van a hacerles desperfectos en su vivienda porque se arriesgan a alquilársela a alguien que no conocen de nada”, indicaron desde el grupo inmobiliario.


Para algunas inmobiliarias la demanda de vivienda es tanto para arrendar como para comprar, como se asegura desde Alfasoria. No obstante, fuentes del establecimiento manifestaron que “ahora hay más solicitudes de alquiler que hace un año”. También indicaron que tanto el perfil como las exigencias del tipo de piso “son muy relativas; hay de todo”.

Soy inquilino

“Si los alquileres no fuesen tan caros en Soria quizá no me habría comprado casa”. Es la respuesta de una joven soriana de 35 años que ha estado tres años de arrendataria en una vivienda de la capital y ahora ha decidido convertirse en propietaria. ¿Las razones?: “Que a mi pareja le vencía el plazo para continuar con la cuenta vivienda y teníamos que comprar este año, aunque se había acogido a la prórroga de dos años dada por el Gobierno, y la deducción fiscal, pero esto último todavía no está muy claro”, matizó.

La joven reitera que “los alquileres en Soria capital están muy caros; si costaran 300 euros no me hubiese importado continuar así”. Por el piso en el que ha vivido de inquilina durante los tres últimos años pagaba 545 euros, a excepción de lo consumido por luz, agua fría y recogida de basuras, aunque comenzó pagando 500 euros.

Pero el precio no es la única razón por la que la joven seguiría de alquiler y asegura: “La experiencia ha sido muy positiva porque era un buen piso por su ubicación, porque era práctico y porque la relación con el casero era muy buena”.

Por su parte, Patricia, una joven olvegueña, vive de alquiler durante todo el año: en Madrid mientras estudia y en Soria mientras trabaja como becaria. “En Madrid pago por una habitación entre 380 y 400 euros y aquí 230; soy becaria y supone un gran esfuerzo, pero tengo buenas experiencias de convivencia”.

*Fuente extraida de heraldodesoria.es
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