Los establecimientos de turismo rural agrupados en la asociación Lugosur han percibido este año algunos cambios de tendencia con respecto a los anteriores veranos. Por una parte, según apunta la presidenta de la entidad, ahora tienen bastante menos demanda las casas de alquiler completo con muchas plazas, que el año pasado todavía fueron muy solicitadas. «Esta vez hubo menos grupos numerosos de personas venidas de fuera que alquilasen casas enteras, algo que hasta ahora funcionaba muy bien», explica.
Por otra parte, también descendieron considerablemente las estancias vacacionales de entre semana, mientras que se mantuvieron en un buen nivel las de los fines de semana, al igual que sucede durante gran parte del año. Los empresarios del sector esperan que las estancias sean más largas en agosto, que es lo ha sucedido habitualmente todos los veranos.
Catamarán y tren
Los responsables de Lugosur, como ya indicaron con anterioridad, no han notado en los negocios del sector -exceptuando los de la zona de Doade- un impacto apreciable que se pueda atribuir al efecto del cierre de las rutas de catamarán de la Diputación en el cañón del Sil. Lo que no saben todavía es en qué medida se notará el efecto del tren turístico de la Ribeira Sacra que empezó a funcionar el 17 de julio. «La impresión que me da es que no se ha promocionado bastante, porque la mayoría de los clientes todavía no han oído hablar nada de esa oferta», dice Martínez.