«Se acabaron las vacaciones de un mes o, incluso, de dos, como veíamos antes. Ahora la gente alquila por semanas. Por quincenas, pocos. Y por un mes, casi nadie, cuando antes era lo habitual». El diagnóstico de la situación de los alquileres de verano en Asturias que hace Claudia Pertierra, gerente de Inmobiliaria del Occidente, habla de un estío «fatal».
«Fatal» porque «la demanda de alquileres veraniegos ha bajado un 30%» en «un julio malo». Y agosto, «aunque será algo mejor, no se acercará ni de lejos al de otros años», alerta. La percepción de que los turistas que optan por el alquiler están reduciendo sus días de estancia es generalizada. Como también lo es que «la gente busca cosas más baratas» y que «esperan a última hora para formalizar la reserva».
A las inmobiliarias no les ha quedado otra, explica Pertierra, que congelar los precios, ya \'helados\' de dos años a esta parte. Ella, como muchos de sus colegas, es pesimista sobre el futuro: «No se podrá hacer nada hasta que la situación económica mejore», afirma.
En Luarca, donde está radicado el negocio que dirige, «un apartamento de dos o tres habitaciones, que es el que suele elegir una familia media, oscila entre los 1.000 y 1.200 euros por quincena». No obstante, aún es posible encontrar una opción más asequible a pocos kilómetros: en Navia. Allí las tarifas se reducen a la mitad. Los quince días rondan los 600 euros, explica Rosa Suárez, de la Inmobiliaria Prada.
«Está flojo, flojo. Más, incluso que el año pasado», cuenta esta profesional, que habla de un desajuste entre la oferta y la demanda. «El problema es que mucha gente que tiene su casa en alquiler piensa que puede mantener los precios de antes de la crisis, pero los arrendatarios no están dispuestos a pagarlos, así que la cosa está muy paradita. Una de las cosas que más miran los visitantes es que no les pidan mucho, así que este año ya lo damos por perdido. A ver el que viene», concluye resignada.
Gastos de limpieza
Los alquileres en el Oriente asturiano y en Gijón, dos puntos fuertes del turismo asturiano, también dibujan la misma curva descendente que el pasado año. La diferencia es que, durante la temporada de 2009, el alquiler mínimo en viviendas vacacionales se hacía por semanas.
Pero este mes de agosto, en algunos puntos neurálgicos del ala oriental de la región, la historia cambia sustancialmente. En Ribadesella, por ejemplo, «se ha decidido alquilar las casas por días» porque, a medida que se acercaba el mes más potente del verano, «no se conseguía llenar por completo». Así las cosas, «se ha decidido pasar de semanas a días sueltos», explican.
Aquí los precios suben y bajan. «Lo más frecuente es alquilar las viviendas entre 85 y 100 euros diarios», señalan. «Aunque lo más frecuente es reservar por una semana, hemos observado que los fines de semana están cobrando mucha fuerza», precisan desde una inmobiliaria de la localidad.
En el caso de Ribadesella, «la zona más cara es el centro de la villa y la primera línea de playa», donde las cosas marchan mejor. «Se ha ido llenando poco a poco, pero hasta finales de julio no teníamos nada claro. Finalmente, el mes de agosto ya estamos completos», respiran.
Llanes es la excepción. Allí los arrendamientos cortos no triunfan. Los propietarios «no están dispuestos a alquilar menos de una semana» porque los gastos de limpieza y mantenimiento lo hacen menos rentable. Según las inmobiliarias, «una vivienda para cuatro ó seis personas cuesta 700 euros semanales». El precio es «muy parecido» si en lugar de una casa con jardín se alquila un apartamento con zona verde compartida.
En algún caso «aislado» sí se han llegado a reducir los tiempos de estancia en Llanes, donde sólo se alquila por días en caso de urgencia, dicen. ¿El precio? Unos «90 euros diarios» por una vivienda dos habitaciones en la villa de Llanes. Un inmueble más pequeño costaría «unos 75 euros diarios», explican.
Los precios son «en casos muy concretos ligeramente inferiores al año pasado». La tendencia ha sido a mantener las tarifas «con vistas al mes de agosto». La confianza por alcanzar el lleno absoluto en el mes estrella del verano, algo habitual hasta ahora, ha hecho que los propietarios no desistan en su afán por alquilar a costes que consideran «justos» para las primeras líneas de la costa oriental. «Sin embargo, aún no estamos completos del todo, aunque las reservas rozan el 95%», apuntan. Ribadesella y Andrín, Niembro y Barro, en Llanes, son los puntos más caros de la comarca. Un chalé en Celorio «supera los 700 euros semanales», una cifra que «en otros años ni se imaginaba».
Y aunque en Llanes no prosperen los alquileres por día, si se ha observado que el tiempo de estancia no es el mismo que el de hace algunos años atrás . «Alquilar una semana era algo típico de junio, julio o septiembre», dicen. Sin embargo, agosto «siempre se llenaba con familias que venían una quincena o todo el mes». Pero en este verano de 2010 las vacaciones largas parecen haber pasado a la historia, al igual que las reservas anticipadas. Alquilar una quincena es todo un logro, advierte el sector.