Se alquila menos días y más barato

08 de Julio 2010

En las vacaciones de la crisis, los sevillanos no renuncian a la playa pero recortan gastos y reducen su presupuesto.

El calor ya está aquí y ni la crisis puede evitar que los sevillanos emigren a las costas gaditana y onubense en julio y agosto. Pero no renunciar a unos días de vacaciones no significa que no haya que apretarse el cinturón y eso se nota a pie de playa, donde el tupper de tortilla de patatas se ha vuelto a poner de moda y pocos propietarios de pisos y apartamentos se han plantado en el mes de julio con el cartel de completo.

Carmen Martín lleva cuatro años alquilando el piso anexo a su vivienda, ubicada a escasos minutos de la playa Virgen del Mar, en Rota. Faltan sólo unos días para que acabe el mes de junio y en su ventana aún puede verse el letrero de se alquila. A diferencia de otros años, "en los que en junio ya tenía comprometidos julio y agosto", por ahora sólo tiene reserva para una quincena de julio, "igual que le pasa a otros vecinos que también alquilan". Cuenta que a muchas de las familias que llaman - "la mayoría de Sevilla o Jerez de la Frontera- "les parece caro o sólo lo quieren para unos días". De hecho, explica, "este mes he llegado a alquilarlo para una sola noche".

En la calle Doctor Tolosa Latour, a pocos metros de una de las playas de Chipiona, Alfonso García tiene un apartamento con dos dormitorios y capacidad para hasta seis personas que alquila "más barato que hace cinco años". Su oferta lleva meses colgada en internet y aún no ha encontrado inquilinos para este verano. Aunque muchos propietarios de la zona han optado por alquilar sus apartamentos fines de semana "para cubrir la falta de hoteles", él prefiere recurrir a eso "sólo en el último caso" y hasta prefiere que se quede vacío "porque así no da ni para cubrir los gastos de limpieza y mantenimiento".

Tampoco las inmobiliarias están teniendo la cosa fácil. Luis Miguel Cubino, de la Inmobiliaria Matalascañas, cuenta que son muchos los que llaman "interesándose por alquileres de fines de semana". Junio, asegura, "ha sido flojo en comparación con otros años" pero cree que julio y agosto salvarán la temporada. Sin embargo, para eso ha sido necesario bajar el precio "hasta un 10% en algunos casos" como "está haciendo todo el mundo".

Para muchos sevillanos que optan por Cádiz y Huelva para pasar sus vacaciones de verano internet es un gran aliado. Son decenas las páginas que recogen ofertas de casas, pisos y apartamentos donde ahora, más que nunca, el precio casi siempre es "a negociar" y este año es posible alquilar "días sueltos" también en los meses de julio y agosto en lugares como la playa de Punta del Caimán en Isla Cristina o "quincenas por 500 euros" en Punta Umbría. Además, la posibilidad de instalar "camas supletorias" o la "proximidad de supermercados" son los extras que parecen tener más gancho en este verano de la crisis donde gastar poco también en la playa es indispensable.

Pero quienes más están notando la contención del gasto son los hosteleros de las playas que cada verano son tomadas por miles de sevillanos. Lo cuenta Sandra Pastor, camarera del bar Candela, en Rota, que permanece abierto sólo de junio a septiembre y cuya clientela "es toda de Sevilla". "Por suerte", explica, "no han reducido la plantilla pero este mes de junio ha sido mucho peor que el anterior en las ventas porque aunque se vea mucha gente la caja es más pequeña".

En apariencia, un sábado en Rota -que prácticamente duplica sus 40.000 habitantes en los meses de julio y agosto- es como el de cualquier otro verano. No hay sitio donde aparcar y es casi imposible encontrar un hueco para clavar la sombrilla. Sin embargo, los empresarios del municipio viven una realidad muy distinta y las colas de las duchas y los servicios públicos no son tan largas en chiringuitos y restaurantes.

Son las cuatro de la tarde en el chiringuito Santa Marta, uno de los más conocidos de Rota. Manolo Moreno, natural de Alcalá de Guadaíra, aprovecha la sobremesa para ver un partido de fútbol junto a sus hijos, que han venido a pasar unos días en el apartamento que este ingeniero técnico prejubilado tiene en el pueblo desde 1994. "Llevo muchos años veraneando aquí y encontrar mesa libre a esta hora en un sitio como este era impensable. Hay mucha gente pero la crisis está obligando a que muchos vuelvan al paseo, playa y pipas de antaño aunque los bares hayan bajado los precios", cuenta.

En la arena, tampoco hay lugar para los caprichos y más allá de la imprescindible botella de agua o el helado para los niños los vendedores ambulantes recorren las playas sin mucho éxito. Toñi Borrego tiene un quiosco en Jerez de la Frontera pero entre junio y septiembre se desplaza hasta las playas de Rota. "Este año solo vendemos altramuces", bromea, "pero los juguetes, las colchonetas y los cubos para hacer castillos me los llevo de vuelta".

A unos kilómetros de allí, en Matalascañas, los autobuses procedentes de Sevilla llegan cargados de domingueros que hacen honor a su nombre ya que hasta los más jóvenes han recuperado las neveras y la sombrilla. Es el caso de Laura y Elena Escribano, dos hermanas de Sevilla que han venido a pasar un día de playa. "Traemos tortilla de patatas y filetes. Es la única manera de gastar menos y poder venir más a menudo", cuentan.

A la hora del almuerzo, cerca del Parque Dunar, el chiringuito Pedro José -que lleva más de 20 años abierto- comienza a recibir sus primeros clientes. "Aunque esté lleno la gente consume menos y con dos platos para cuatro personas ya van listos". Lo explica su propietaria, Jacinta Márquez, que se alegra de que, al menos, "hemos podido mantener la plantilla de otros años".

Con más o menos dinero en el bolsillo, la mayoría no renuncia a sus vacaciones por mucho que las de este año recuerde -sobre todo a los mayores- "a las de otras épocas en que también las vacas eran de las flacas".

 

*Fuente extraida de diariodesevilla.es
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